
Reece Lewis James, nacido el 8 de diciembre de 1999, es uno de esos jugadores que te llenan de orgullo cuando lo ves en la cancha. Este inglés, con su puesto de lateral derecho, no solo se ha consolidado como titular indiscutido en el Chelsea, sino que además lleva el brazalete de capitán con una autoridad y liderazgo que muchos envidian. Su capacidad para subir y bajar por la banda, combinando velocidad y técnica, lo hacen un arma letal en ataque y una muralla en defensa. Vestir la camiseta de la selección inglesa no es para cualquiera, y James lo hace con una solvencia y determinación que deja a sus compatriotas tranquilos. Con solo ver su despliegue, uno entiende por qué es el elegido para guiar a los Blues y ser parte vital de los Tres Leones. Un crack que, sin dudas, seguirá siendo un referente en el fútbol inglés.