
Aaron Tshibola, un volante defensivo de esos que te dan seguridad en el medio, juega para el Kilmarnock en la Scottish Premiership. Nacido el 2 de enero de 1995, este tipo tiene una historia particular: aunque vio la luz en Inglaterra, decidió vestir los colores de la República Democrática del Congo en el ámbito internacional. Este cambio de camiseta no es para cualquiera, pero Aaron lo lleva con orgullo, defendiendo a su patria de origen en cada partido. En el Kilmarnock es pieza clave, aportando equilibrio y solidez en el medio campo, algo que cualquier equipo necesita para aspirar a cosas grandes. Un tipo que sabe lo que es luchar por un lugar, tanto en el club como en la selección, y que con cada partido deja claro que su elección de representar al Congo no fue casualidad. Un crack del medio campo que no solo corta juego, sino que también sabe distribuir con criterio.